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24 enero 2012

Las horas del día en la Alta Edad Media

El hombre medieval apenas tiene interés en medir con exactitud el tiempo diario en la forma en que nosotros lo hacemos actualmente en horas, minutos y segundos. En la Alta Edad Media europea (s. VIII-s.XI) el hombre común tiene dos referentes para medir el discurrir del día. El principal es el Sol, con tres puntos claramente distinguibles: el orto, el mediodía y el ocaso. Por supuesto, la duración del día iba variando durante el año. En la latitud de España, en el solsticio de invierno el día dura unas 8 horas; en el solsticio de verano, se alarga hasta en torno las 18 horas.

Representación del Sol y la Luna en el Beato de San Miguel de Escalada, fol. 112. Biblioteca Pierpont Morgan, Nueva York

08 octubre 2011

El Gran Cometa del año 1106

En un artículo anterior que trataba sobre los fenómenos celestes que eran mencionados en los Anales Toledanos, se citaba, en el año 1106, un gran cometa visible en gran parte del mundo. Este cometa, denominado X/1106 C1, es parte del grupo de rasantes de sol Kreutz, y parece que se fragmentó, como algunos textos aciertan a exponer, dando lugar a otros cometas.

El Gran Cometa de 1882, posiblemente uno de los fragmentos del X/1106 C1

13 mayo 2009

El poema Astronomicum del rey Sisebuto

No hace mucho, mientras estudiaba para un examen de Historia Antigua de la Península Ibérica, descubrí a un personaje que, hasta ese momento, nunca había llamado mi atención: el rey visigodo Sisebuto. A primera vista, cualquiera puede pensar que es uno más de esos bárbaros visigodos pero, en su época, se dio un renacer cultural que antecedió en más de un siglo al tan famoso renacimiento carolingio: el renacimiento isidoriano.

Sisebuto reinó entre los años 612 y 621 y fue contemporáneo del intelectual más importante de aquellos tiempos, Isidoro de Sevilla (560-636). Por petición de Sisebuto, Isidoro de Sevilla compuso en latín una obra en prosa De natura rerum (Sobre la naturaleza de las cosas) también conocido como Liber Rotarum (Libro de las ruedas). En él se traza una visión global y sintética de los conocimientos científicos de la época, procedentes de la tradición grecolatina, abarcando las diversas ciencias naturales, pero haciendo especial hincapié en la astronomía. El texto se acompañaba de distintas ilustraciones, generalmente sobre fenómenos astronómicos (de ahí lo de Liber Rotarum).