09 enero 2013

El eclipse de la batalla del río Halys (585 a.C.)

28 de mayo del año 585 a.C. Uvarkhshattra (c. 625-584 a.C.), el rey medo al que los griegos llamaron Ciáxares, se encuentra en las orillas de río Halys, en Anatolia, llamado actualmente en turco Kizil Irmak (Río Rojo). En aquellos momentos era la frontera entre el Imperio Medo y Lidia

Ciáxares tiene a sus espaldas muchos logros militares entre los que destacan la desaparición del imperio asirio. Su siguiente objetivo es la conquista del reino de Lidia. Pero un eclipse ocurrido en el transcurso de un batalla cambió el curso de la historia. Lidios y medos, asustados, cesaron los combates y firmaron la paz.




Además, este eclipse supuso la popularidad para un eminente sabio griego: Tales de Mileto. ¿Quieres saber por qué?


07 enero 2013

Maslama al-Maŷrîtî: el astrónomo más importante del siglo X

En la Edad Media apenas hay límites entre astronomía y astrología. El estudio de los astros, aparte de satisfacer el persistente ansia de conocimiento, tiene una aplicación práctica como método de adivinación, de discernir el momento oportuno para actuar y como ayuda en la toma de decisiones. Los poderosos consultan a astrólogos, quienes, a su vez, suelen ser científicos desde el punto de vista de sus conocimientos e investigaciones. Por eso no nos debe de extrañar que los dirigentes mantengan a un equipo de astrólogos a los que consultan antes de tomar decisiones tan relevantes como, por ejemplo, atacar las posiciones enemigas.

Si los soberanos pagaban un sueldo a los astrólogos, hay que creer que los consultaban y tenían en cuenta sus consejos. Un caso paradigmático es el del caudillo amirí Almanzor, hombre fuerte del califato de Córdoba entre los años 976 y 1002, responsable de más de 50 acometidas contra los reinos cristianos de la península Ibérica. Almanzor parece que respetó casi siempre la regla de emprender la marcha para atacar a los cristianos cuando el ascendente se encontraba en el domicilio de uno de los tres planetas superiores (Marte, Júpiter y Saturno), es decir, desde Escorpión hasta Aries.

Uno de los astrólogos que trabajaban en su corte fue el científico más importante del siglo X europeo: Maslama al-Maŷrîtî, Maslama el Madrileño.

23 septiembre 2012

¿Hay solo una estrella polar?: Las otras estrellas polares

Todos sabemos que en la actualidad, en el hemisferio norte, la estrella polar, la más cercana al polo norte celeste es Polaris (α Ursae Minoris), en la constelación de la Osa Menor. Cualquier persona que, durante la noche, quiera orientarse, sabe que su posición le indicará el polo norte terrestre.

Pero no siempre lo ha sido. La estrella visible más cercana al polo norte celeste ha cambiado a lo largo del tiempo y también cambiará en un futuro. ¿Por qué? ¿Qué estrellas polares han marcado antiguamente el norte? ¿Cuáles lo harán en un futuro?

El movimiento de precesión

La Tierra, en su caminar alrededor del Sol, está sometida a varios movimientos. Generalmente la mayoría conocemos la rotación (giro sobre si mismo) y la traslación (órbita alrededor del Sol). Pero existen otros movimientos menos perceptibles. Uno de ellos es el causante de que nuestra estrella polar cambie con el tiempo.

13 junio 2012

La visión del universo de las gentes medievales

Incorporo en esta entrada una interesante charla (en inglés) del profesor Robert Bartlett  de la Universidad St. Andrews (Escocia), sobre la visión que la población de la edad media europea tenía acerca del universo. ¿Qué pensaban que era el espacio? ¿De qué estaba hecho el mundo? ¿Cómo percibían el sistema solar?


17 marzo 2012

Las astrónomos chinos Hsi y Ho

Hace mucho tiempo escuché un mito chino acerca de los eclipses solares protagonizado por dos astrónomos chinos llamados Hsi y Ho. Decía aproximadamente así:

Un enorme y hambriento dragón se aproximó silenciosamente al Sol y comenzó a comérselo. Cuando el dragón dio el primer mordisco, el emperador y su gente se aterrorizaron. El dragón siguió comiendo, arrancando un cuarto, la mitad hasta que, finalmente, el Sol desapareció. Sólo una cosa permaneció: una extraña circunferencia blanca en torno al mismo lugar que solía ocupar el Sol. El emperador y todos los chinos, aunque temerosos de la muerte, eran inteligentes y sabían qué hacer: todos empezaron a gritar y a chillar; y a tocar los tambores más grandes y los gongs haciendo el mayor ruido posible. Lo hicieron con tanta fuerza que el dragón se asustó y se marchó, dejando atrás su comida aún no digerida.

El Sol había sido salvado pero el emperador estaba furioso y quiso encontrar a los responsables del suceso. Los astrónomos imperiales Hsi y Ho fueron llevados  a juicio. Se les acusó de haber estado borrachos y de no haber atendido a sus obligaciones. Finalmente, fueron sentenciados a muerte y decapitados por no haber previsto la llegada del dragón, es decir, el eclipse de sol. Aún hoy se puede leer sobre la tumba de los astrónomos este curioso epitafio:
Aquí yacen los cuerpos de Hsi y Ho
Su destino, aunque triste, era visible:
Condenados a muerte porque ellos no habían previsto
el eclipse que fue invisible.